SPOILER ALERT!

SI HOME...

LA ÚLTIMA CONFIDENCIA DEL ESCRITOR HUGO MENDOZA - Joaquin Camps

Cuando la intratable pareja de pádel formada por Naya y yo, jugamos contra Inés y Felpa, se suele producir cada partido una jugada en la cuál, normalmente yo, consigo un punto de forma espectacular, fruto de la más pura casualidad. Inés, sistemáticamente, responde a ese golpe diciendo "Sí home..." mientras mira con cara de incredulidad por encima de la red.

Pues esa es precisamente la cara que se me iba quedando, a medida que iba leyendo. Cara de incredulidad. Y, que conste, que el libro empezó bien: la viuda de un escritor, recibe cada 3 de diciembre (ese día precisamente, y no otro) un nuevo manuscrito, escrito según todas las opiniones por el citado escritor, presuntamente difunto. La viuda contrata a un profesor universitario bastante guaperas para que investigue si el libro es en realidad obra del causante, que no estaba muerto, estaba de parranda, o hay alguien que está escribiéndolos imitando el estilo. Hasta ahí, bien. Además, el principio se desarrolla en Valencia (calle Colón, Hernán Cortés y poco más). Bueno, prometedor.

Pero la cosa se va liando, hasta que alcanza un delirium narrativo propio de una mezcla de Indiana Jones, Mission Impossible y Avatar. Porque, a ver: ¿Qué posibilidades hay que que un profesor universitario quede con una editora famosísima y malísima en su despacho, y cuando llegue esté muerta de un tiro en la cabeza? ¿Y que, mientras está allí decidiendo qué hacer, se presente una ex-alumna que le acusa de violación? ¿Y que para acojonar a la ex-alumna simule que se carga a la editora de cuatro tiros cuando de hecho ya está muerta? ¿Y que le ponga un cigarrillo en la boca y sea tan tonto de dejar restos de ADN y la policía lo pille, y vaya a detenerlo a su casa, pero él encierre al policía en el baño y escape por la ventana y se descuelgue por un cable telefónico hasta el edificio de al lado, y que el policía le pegue un tiro en el brazo, y que tenga un helicóptero sobrevolando el tejado y que no tenga escapatoria, pero que entonces se haga un torniquete en el brazo con el cinturón y que baje por el canal de desagüe y se cuele por un ventana donde una tía en bolas está haciendo de modelo para unos aprendices de pintores, y que esa tía en bolas sea actriz y sepa que eso es el Círculo de Bellas Artes y allí hay una habitación llena de disfraces de cuando se hace teatro, y le encuentre un disfraz de policía nacional que le va al pelo, y que le ayude a salir disimulando, y que el tío con el brazo chorreando sangre se coja el coche y se arree de Madrid a Jávea del tirón, y que cuando está a punto de llegar a Jávea se desmaya por la pérdida de sangre, pero entonces se despierta y lo ha curado un marinero amigo del escritor desaparecido al que entrevistó una vez? ¿Eh? Y, luego de eso, si os digo que un catedrático de su universidad también quiere el manuscrito, para no publicarlo porque es un pederasta que abusaba del escritor cuando era niño, y cree que va a contarlo, y le manda un par de matones rumanos a que se lo carguen, y que cuando se lo van a cargar aparece un matón ruso al que el profesor le debe dinero de una timba de póquer y se carga a los rumanos porque los rusos no pueden ver a los rumanos, pero se lleva al profesor, y se lo va a cargar y en el momento que se lo va a cargar su jefe le dice que no lo mate, porque una amiga del profesor, que no tenía ni idea de poquer pero que es muy lista y una amiga suya monja que es un genio de la informática la ha enseñado a jugar y ha ganado al jefe del matón ruso que es un crack jugando. ¿Eh? ¿Qué os parece?

Pues casi 650 páginas contando tanta trola... pues como que no. Y que conste que me he arreado casi 500, pero la saturación era tal que no he podido terminar.