CHUPÓPTEROS, CORREVEIDILES Y ABRAZAFAROLAS: ESTE ES NUESTRO LIBRO.

Buenas Noches Y Saludos Cordiales - Vicente Ferrer Molina

Para los que pasamos las noches en vela oyendo las peripecias de "Pablo, Pablito, Pablete" y su sucesor "Pedrusquito"; para quienes nos emocionamos cuando conectaban con Mestalla para que García cantara un gol de "Ludo Penek"; para quienes calificábamos la forma de correr de alguien (generalmente un árbitro) como "trote cochinero"; para los que pensamos que Butragueño no tiene "ni una mala palabra, ni una buena acción"; para los que creemos que el tiempo es "ese juez insobornable que da y quita razones"; para los que se beben " hasta el agua de los floreros". Para todos, ese es nuestro libro.

Sentimentalismos aparte, el libro está muy entretenido, además de bien documentado. Los que vamos para viejunos, recordamos algún episodio de los que se citan en él. Citaré únicamente los dos que hacen referencia directa al Valencia. Los dos son de la temporada 1988/89. El primero, un partido en el Calderón en el que palmamos 2-0 con un arbitraje insuperable de Ángel Calvo Córdoba (al que García bautizó como el árbitro de las tres mentiras: ni era un Ángel, ni estaba calvo, ni era de Córdoba). Si no recuerdo mal, además, el susodicho creo que expulsó a Eloy Olalla, que se fue del campo señalando al palco haciéndole gestos a Jesús Gil de "qué cara tienes". La semana siguiente venía a Mestalla el Cádiz. Palmamos 1-2, con un arbitraje memorable de Mazorra Freire. Pues bien, como los árbitros entonces eran completamente amateurs (e igual de malos que ahora). Arbitraje al margen, lo mejor de todo es que Mazorra, el día del partido (era a las 17H), se metió entre pecho y espalda una "cazuelita de arroz al horno", aderezada con otras viandas, los caldos de rigor y el oportuno postre. Evidentemente, este no llegaba ni al trote cochinero en Mestalla.

Lo dicho, libro muy interesante para llegar a comprender el poder que tuvo (y desconozco si sigue teniendo) este tío en las altas esferas, del periodismo y de otros órdenes sociales. Sí que es cierto que al final desvarió bastante con sus polémicas con De La Morena, el grupo Prisa y demás. Pero lo que es indiscutible es que es un mito absoluto de la comunicación.

Directamente al Salón de la Fama va.