SPOILER ALERT!

"The hooneymoon", by Tina Seskis. El sueño de cualquier mujer.

THE HONEYMOON - Tina Seskis

Queridas lectoras: no me diréis que no habéis soñado nunca con que os pase como a Jemma, la prota de la novela. Sois diseñadoras. Así, a lo pijo. Vais por ahí, que si ahora decoro un pisito en Manchester, luego un ático en Abu Dabhi... y entretanto os echáis un novio. Vale, bien, eso le ha pasado a cualquiera. El novio os acopla mucho, pero es jardinero. No está a vuestro nivel. Vale, puede pasar. Pero resulta que el novio tiene un hermano que es broker. Trabaja en la "city" de Londres. Y tiene un "penthouse" espectacular. Y, claro, entre jardinero y broker, no hay color. Y dejáis al jardinero y os vais con el broker. Y empezáis otro noviazgo. Cuatro años y medio. Y vosotras a ver si nos casamos, vamos a casarnos, quiero casarme... y el broker, uy, mira, hoy hacen el Palamós-Fuenterrabía en la tele de promoción para subir a 2ª B (bueno, el equivalente de la liga inglesa, pero para que me entendáis). Pero al final dice el broker vale, que sí que nos casamos. Y cuando os casáis, os dais cuenta (vosotras) de que no os queriais casar. Toma castaña. Pero os vais de vacaciones a un resort que flipas en las Maldivas, que para no querer casarte no te vas de luna de miel a Llombai, no. A las Maldivas. 

Vale, y llegas a las Maldivas pensando a qué mala hora me he casado, quién me manda a mí meterme en esto, a ver cómo lo arreglo... Pues toma, arreglado. El marido DESAPARECE. Pero así, sin más, sin dejar rastro.

Claro, tú un poco compungida estás, porque te sabe mal que haya desaparecido, pero por otra parte... anda que el peso que te has quitado de encima es así suave. Pues así está Jemma, "compungitenta".

Pues en eso transcurre la novela, que está bastante bien. El único "but" (lo digo en inglés que queda mejor) es que, al final, el asesino (uno de los cocineros del resort) está un poco cogido por los pelos. Ni es Jemma, ni el exnovio ahora cuñado, ni la suegra malísima, ni la pareja con que coinciden en el resort. Da la impresión de que, llegada la página 380, la autora (con la que por cierto mantengo comunicación epistolar a través de Twitter) tuviera que decidir entre el cocinero caníbal o el modo "Los Serrano". Y optó por lo del cocinero.

En definitiva, bien pero las dos anteriores de esta escritora me gustaron más.